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Llevamos 20 siglos pensando que Jesús De Nazaret tuvo seguidores y que estos crearon una religión cristiana que se expandió por el mundo y que, en conjunto (pues existen muchas sectas y orientaciones), forman el cloque más poderoso de creencias (o, como prefiero decirlo, de credulidades).
Pero en este artículo voy a tumbar dicho supuesto.
Con argumentos que desintegran argumentiras.
No existe ninguna religión cristiana.
Por dos motivos:
- Nadie siguió a Jesús, salvo excepcionalmente Francesco D’Assisi (que pocos bienes propios tenía pero estos los vendió para dar el dinero a quien realmente lo necesitaba, y hasta sus ropas se las devolvió a su comerciante y burgués padre, quedándose desnudo en la plaza pública); Roque De Montpellier (que quedó huérfano a los veinte años, decidió vender todas sus posesiones, repartir el dinero entre los pobres y dedicarse a atender y a curar a enfermos de la peste) y tal vez Antonio Abad (que vendió todas sus posesiones y entregó el dinero a la gente pobre, como Jesús pidió al joven rico y como les había, sin duda, pedido a sus presuntos discípulos, y se desprende de algunos textos, pero Antón se aisló, Roque a ratos, mientras que Jesús intentó hacer de fermento entre la gente, igual que Francesco). Porque (tal como Jesús le expuso al joven rico y a sus apéstoles en la charla posterior, Mt 19, 16-24; Mc 10, 17-25 y Lc 18, 18-25) el camino de Jesús no era el judío (darle el 10% de sus bienes al templo, es decir a la casta levita y, entre ellos, a los descendientes de Aarón, los S.A.cerdotes), ni consistía en, como los esenios, entregar el 100% de sus bienes a una comunidad cerrada (el camino que tomaron Simón Pedro el zelota y sus seguidores que fue la base de la Iglesia), sino que consistía en vivir en total desprendimiento, tras dar el 100% de sus bienes a la gente pobre, generando, así, no una comunidad cerrada como la simonpétrea o la esenia, sino una universal.
- Porque, lamentándolo mucho, Jesús no fue ningún Mesías/Jristós/Ungido. Y eso es porque el pueblo judío tenía bien definido qué iba a ser el tal מָשִׁיחַ, Māšîaḥ, en griego Χριστοῦ, Jristós, El Ungido, que significaba rey liberador de Israel, cuya estirpe iba a gobernar Israel para siempre. Pero esas profecías (Sal 89, 4; 36-37; 110, 1-4; Is 9, 7; Ez 37, 21-25; Dn 7, 14; Jn 12, 34) nunca se cumplieron, no, al menos, los dos últimos milenios. Como Jesús no fue Χριστοῦ, Jristós, Cristo, tal rey ungido, no puede haber ni religión cristiana ni cristian@s, ni siquiera esos tres mencionados arriba, que, sí, siguieron a Jesús pero no siguieron a ningún (inexistente) Cristo. Recuerda que Jesús esperaba resucitar, tomar el trono de Israel y venir en gloria con un ejército de ángeles antes de que la gente presente cuando lo anunció terminara por desaperecer (Mt 10, 23; 16, 27-28; 24, 34; Mc 9, 1; 13, 30; 14, 61-62; Jn 21, 22-23). Y es evidente que nada de eso pasó. No resucitó pues, de hacerlo, habría tomado el trono de Israel y no habría huído a toda prisa al cielo. Y es que sus huesos y los de su gente más cercana aparecieron un viernes de abril de 1980 en Talpiot, a medio camino entre Jerusalén y Belén.
La engañifla cristianista (una estafa piradomidal que daba por Χριστοῦ a Jesús De Nazaret, violando el significado y el término מָשִׁיחַ, Māšîaḥ, tal como la tradición judía lo había construído a lo largo de siglos, empezando, supuestamente, con Moisés en Dt 18, 18-19) no se basó en Jesús sino en el embuste que se montaron en base a él, utilizándolo como excusa y prostituyendo tontalmente su ejemplo y mensaje.
Que ya va siendo hora de recuperar. Porque ahora es el momento en que se puede entender y resucitar.
La estafa piradomidal mal llamada cristiana y que yo denomino cruztiana, pues es una secta de adoración de un atroz instrumento de tortura, empezó cuando Simón Pedro, que era el zelota, no solo porque el otro supuesto Simón, el zelota, supuestamente uno de los 12 apéstoles pero que no tiene ninguna vida aparte de figurar en las listas de 12 apéstoles pergeñadas por Pedro (Mt 10, 2-4; Mc 3, 16-19; Lc 6, 14-16; Dshch 1, 13) con el objetivo de quitar a la única apóstol, Mara Mariamne, María de Magdala, de la lista y de, a la vez, quitarse él de encima la etiqueta de zelota, acusando de eso a un ser ficticio. Pero eso no se puede ocultar pues fue Simón Pedro quien sacó la espada que llevaba encima y quien cortó la oreja a Malco (Mt 26, 51-52; Mc 14, 47; Lc 22, 50; Jn 18, 10) y su estafa empieza en el hecho de no renunciar al dinero como Jesús dando el 100% a la gente pobre (Mt 19, 21; Mc 10, 21; Lc 18, 22) sino exigiendo el 100% para administrarlo él (Dshch 2, 42-47; 4, 32-36) incluso bajo sumarísima pena de muerte (Dshch 5, 1-10). Sí, lo has leído perfectamente.
Igualito que Jesús, ¿verdad?
¿Qué dirías si alguien te intentara convencer de que Jesús, el mismo que propuso poner la otra mejilla si te pegan en una, quien pidió perdonar 490 veces y quien propuso dar el manto a quien te pidiera la túnica, propuso comprar armas?
¿Que está loc@?
Pues lee Lc 22, 35-38.
En ese texto, la única verdad es que Jesús no les dejaba tocar el dinero, como había aprendido con los esenios (pero ellos vivían aislados del mundo o tendiendo a hacerlo).
Es otro de los embustes de Simón Pedro el zelota quien sí que estaba interesado en una insurrección armada. Y, de hecho lo confiesa unos capítulos más tarde (Lc 24, 19-21), tras descubrir que ese no era en absoluto el plan de Jesús.
La otra vuelta de tuerca al mensaje y ejemplo de Jesús, fundadora de la estafa piradomidal llamada cristianismo, sea ortodoxo, sea católico, sea un poco protestante, fue el invento del premio gordo de la vida paradisíaca eterna por parte de Saulo/Pablo de Tarso. Me explico. Para Jesús la vida eterna era de serie, fuera para un infierno eterno, fuera para un paraíso eterno, y eran los actos quienes te hacían escoger destino eterno. No lo invento yo, lo dice Mt 25, 31–46.
Sin embargo, Saulo/Pablo de Tarso que nunca conoció a Jesús y que se reinventó su supuesto mensaje a medida (pero es que hacía lo mismo con las escrituras judías, raramente hacía una mención correcta de ellas sino que las remodelaba a conveniencia) se inventó que la vida eterna se conseguía mediante la simple credulidad (Ro 1, 17; Ro 3, 24; Ro 3, 25; Ro 3, 27; Ro 3, 28; Ro 4, 14; Gl 3, 26; Flp 3, 8-9; 2Ti 3, 15; 1P 1, 5; 1P 1, 7), es decir, si te crees que Jesús era el Χριστοῦ מָשִׁיחַ Māšîaḥ, ya conseguías vivir eternamente y, además, en el lado paraíso.
Es como decirte que te va a tocar el premio gordo de la lotería de Nadidad con solo credular que te tocará. Que ya ni te hace falta comprar el boleto.
Si te ofrecen semejante premio por solo credular, ¿tú no credularías?
Pues eso fue el nazi+miento del credulismo católico, ortodoxo y protestante (pero poco protestante, no fue al meollo de la cuestión, a lo que he expuesto más arriba, no protestó por eso ni lo reformó, se quedó en lo anecdótico una vez más).
Ya ves qué y cuánta similitud tienen un mensaje (el de Jesús, el supuesto Hijo Unigénito de Dios) y el otro, el de Pedro y el de Pablo.
Si quieres saber más a fondo hasta dónde va y a partir de dónde se pergeñó toda esta engañifla:
Gerttz
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